lunes, 5 de noviembre de 2007
Un cambio
Últimamente me ha dado por fijarme en la gente. Conocer más a fondo esas personas que pasan día a día por mi vida, sin pena ni gloria. He de confesar que siempre he sido un despistado de campeonato, que muchas veces eran incapaz de acordarse del color de ojos de tal individuo y no me aventuraría a afirmar si me acordaría su nombre incluso, sobre todo si es uno que conozco de vista. Sólo mi caprichosa atención era en ocasiones captaba pequeños detalles, puramente arbitrarios, como la manía de silbar la canción de Bonanza, por poner un ejemplo. Para colmo, siempre he preferido tener pocos amigos. Amistad para mi es sinónimo de confianza, y con el paso del tiempo uno se da cuenta que escasas son las personas en las que se puede depositar.
Pero como había digo,la situación ha cambiado: en estos últimos meses, creo encontrarme distinto. He salido un poco de mi diminuto universo para ser más consciente de los que me rodean. A que se dedican, que les gustan, que son, que sienten. De darme cuenta quien está pasando un mal trago, quién rebosa ilusión por todo los costados de puro enamorado que anda, o quién disimula su más sincero desinterés hacia algo que dice un compañero, por citar algunos ejemplos. Y de hablar con ellos,conocerlos, descubrir personas, que antes no conocía o mejor dicho obviaba conocer, y descubrir a la vez una curiosidad inusitada en mi.
También me vuelto más valiente y tolerante. Escucho mejor a los demás, me atrevo a abordarlos con más facilidad y soltura. Siento como si algo se soltara en mi, una especie de fuerza extraña que me vuelve incorfomista. Creo que todo cambio es posible si uno se lo propone. Puedo ayudar a los que me rodean, y ayudarme a mi mismo para ser mejor. Y más que eso: debo.
A decir verdad, me gusta este cambio, y espero que este nuevo "poder" se convierta en algo perenne. Nada más que decir.
Pero como había digo,la situación ha cambiado: en estos últimos meses, creo encontrarme distinto. He salido un poco de mi diminuto universo para ser más consciente de los que me rodean. A que se dedican, que les gustan, que son, que sienten. De darme cuenta quien está pasando un mal trago, quién rebosa ilusión por todo los costados de puro enamorado que anda, o quién disimula su más sincero desinterés hacia algo que dice un compañero, por citar algunos ejemplos. Y de hablar con ellos,conocerlos, descubrir personas, que antes no conocía o mejor dicho obviaba conocer, y descubrir a la vez una curiosidad inusitada en mi.
También me vuelto más valiente y tolerante. Escucho mejor a los demás, me atrevo a abordarlos con más facilidad y soltura. Siento como si algo se soltara en mi, una especie de fuerza extraña que me vuelve incorfomista. Creo que todo cambio es posible si uno se lo propone. Puedo ayudar a los que me rodean, y ayudarme a mi mismo para ser mejor. Y más que eso: debo.
A decir verdad, me gusta este cambio, y espero que este nuevo "poder" se convierta en algo perenne. Nada más que decir.