lunes, 2 de abril de 2007
Cuentos ejemplares
Tranquilos si el blog parece sombrío; lo que pasa es que el negro es elegante. Aparte de eso, y del ominoso estado en el que nos encontramos en el que, como bien dice nuestro Capitán, nadie dice lo que se le pasa por la cabeza por miedo a quedar como un idiota, aquí valoramos el optimismo. Así que por ello empiezo esta sección en el que trataremos pequeños cuentos paranoicos para formar las mentes de la tripulación.

"Esto era una ciudad muy pequeña en un reino muy lejano en la que había un montón de niños y jóvenes. Los niños y jóvenes, por ser niños y jóvenes, armaban mucho escándalo y tocaban las anrices a sus mayores, que descorazonados acudieron a la máxima autoridad que conocían: el aparato de televisión.

Tras realizar muchas consultas al adivino televisivo que eran respondidas siempre con anuncios, por fin llegaron a un programa de La 2 (de esos que no veía ni dios) en el que un sociólogo sin cátedra en la universidad hablaba de lo mal que se comportaban los jóvenes hoy en día y que eso se solucionaba con disciplina y mano dura. Los padres, encantados, trabajaron durante seis días (y el séptimo descansaron, claro) para construir un hermoso edificio de ladrillo y hormigón, vallas y campos de asfalto. Lo llamaron colegio.

El invento tuvo mucho éxito. Tras contratar una serie de capataces de las más excelsas escuelas de maestría para ocuparse de los "asquerosos diablejos", los padres por fin podían descansar. En esa tranquilidad se olvidaron que ellos de jóvenes habían sido iguales que sus vástagos y que habían maldecido los castigos de sus viejos cuando "Ellos" (consejos de padres y comité de sabios de televisión española) decidían que se habían pasado de la raya.

El colegio se extendió como la peste por el mundo y todos los niños maldijeron igual al ver que aquello no era como Barrio Sésamo o Verano Azul. En cuanto a los inventores de los mal llamados "centros de enseñanza obligatoria", cuando murieron fueron al infierno y fueron usados como mondadientes por jabalíes verrugosos de tres ojos con vestiditos de Barbie. Y eso es lo que pasa cuando olvidas que tu generación fue tan criticada entonces como criticas tú la siguiente".

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
 
posted by Mistic at 14:33 | Permalink | 0 comments