sábado, 1 de diciembre de 2007
Algo había que escribir
Hace siglos que no me paso por aquí. Puede parecer exagerado,teniendo en cuenta que solo han pasado dos semanas, pero la sensación es esa. Así que para no dejar a este blog caer en la decadencia y el silencio debido a mi dejadez, hoy toca echar mano de nuevo de mi cacharrería mental.
Y el asunto es el siguiente: Hace unos días hablaba con alguien del control que ejercemos sobre nuestra propia persona. De hasta que punto somos conscientes y cuidamos nuestras palabras, o nuestras acciones , que son a la postre los que reflejan nuestro ser a los demás . No nos comportamos igual con el jefe que con un amigo, ni tampoco de la misma manera con alguien que nos cae mal que con un tipo que nos cae bien. Y pretendemos que sea así. ¿Pero que ocurre cuando no hacemos o decimos algo intencionadamente?¿O ese descuido aparente es acaso una muestra clara de sincero sentir?
Como humanos que somos, somos imperfectos. Podemos tratar de cuidar cada detalle, pero dentro de nuestras cabecitas hay cosas incontrolables, que salen a la luz de cuando en cuando y por mucho que se quieran evitar salen de alguna manera en nuestras palabras, gestos, o miradas. Puede que sean afinidades(o también animadversiones) perfectamente conscientes aunque malamente maquilladas, o lo que más interesante me parece, que en realidad, ni nos demos cuenta de ellas.
Montones de personas pasan por mi vida, y me cuesta mucho decir a veces quien me cae bien o mal, y hasta que punto. Pienso que en mi día a día, trato con diferentes personas a distintos niveles, y sin pretenderlo, no soy igual, aunque sea en pequeños matices, como puede ser sonreír en un momento dado. La cuestión es que los demás puedan verlo mientras yo no siempre, e incluso si me lo echan a la cara puede que lo achaque ingenuamente a un descuido. Aún así, intuyo cada vez con mayor certeza que soy aunque sea involuntariamente, responsable de ellas.En definitiva; sienta lo que sienta, diga lo que diga. Soy lo que soy y no lo puedo evitar.
Y el asunto es el siguiente: Hace unos días hablaba con alguien del control que ejercemos sobre nuestra propia persona. De hasta que punto somos conscientes y cuidamos nuestras palabras, o nuestras acciones , que son a la postre los que reflejan nuestro ser a los demás . No nos comportamos igual con el jefe que con un amigo, ni tampoco de la misma manera con alguien que nos cae mal que con un tipo que nos cae bien. Y pretendemos que sea así. ¿Pero que ocurre cuando no hacemos o decimos algo intencionadamente?¿O ese descuido aparente es acaso una muestra clara de sincero sentir?
Como humanos que somos, somos imperfectos. Podemos tratar de cuidar cada detalle, pero dentro de nuestras cabecitas hay cosas incontrolables, que salen a la luz de cuando en cuando y por mucho que se quieran evitar salen de alguna manera en nuestras palabras, gestos, o miradas. Puede que sean afinidades(o también animadversiones) perfectamente conscientes aunque malamente maquilladas, o lo que más interesante me parece, que en realidad, ni nos demos cuenta de ellas.
Montones de personas pasan por mi vida, y me cuesta mucho decir a veces quien me cae bien o mal, y hasta que punto. Pienso que en mi día a día, trato con diferentes personas a distintos niveles, y sin pretenderlo, no soy igual, aunque sea en pequeños matices, como puede ser sonreír en un momento dado. La cuestión es que los demás puedan verlo mientras yo no siempre, e incluso si me lo echan a la cara puede que lo achaque ingenuamente a un descuido. Aún así, intuyo cada vez con mayor certeza que soy aunque sea involuntariamente, responsable de ellas.En definitiva; sienta lo que sienta, diga lo que diga. Soy lo que soy y no lo puedo evitar.