jueves, 5 de julio de 2007
El amor es ciego
Érase una vez un hombre feo que pensaba que era guapo. Tan creído se lo tenía que al romperse en pedazos los espejos en los que se miraba sólo veía una causa posible. " No pueden soportar mi belleza", alegaba con jactancia. Pero su "desgracia" no acababa aqui. Como lector fiel de Maxim y FHM , Iberdrola no se había apiadado de él y a causa de ello el hombre no tenía muchas luces por lo que no es de extrañar que fuera inevitable que se quedase a dos velas.
Así , el pobre, ignorando su condición, no entendía como a sus 25 años todavía no se había comido un rosco y más aún siguiendo la "doctrina Maxim" en la que se definía a la mujer como un "animal incapaz de resistirse a los encantos de un macho con un cuerpo como el suyo . Viendo que la suerte no le sonreía decidió que era la hora de tomar las medidas necesarias. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma.
Para ello nuestro adefesio protagonista acometió el proceso de "metrosexualización" oportuno. Se empezó a dar potes por el careto, hacer yoga (en una sesión casi se parte la esplada) e incluso a salir por las noches en el suburbano a seducir y si sonaba la flauta, trincarse a alguna bella viajera.
Pero el pobre hombre convertido en chulopiscinas siguió sin obtener nada, a parte de tres denuncias por acoso sexual en el metro(que fueron posteriormente desestimadas).Sin embargo, la suerte es caprichosa, y un día en la playa, entre cuerpos danones y yogures caducados, descubrió a la mujer de su vida: Tumbada sobre la arena, piel morena, cabellos rizados y unas gafas de sol a lo mosca que le daban un aire sofisticado y sugerente. Sin dudarlo ni un momento, intuyendo instintivamente una oportunidad que no debía desaprovechar, se acercó ella e inmediatamente conectaron.Tu me das cremita. Yo te doy cremita. Apreta bien el tubo que queda una gotita.
Con este comienzo no se podía esperar otra cosa que no fuera un feliz final. Al año de relación nuestro querido protagonista se casó con su preciosa novia. La boda se celebró por todo alto. Al enlace asistieron numerosos invitados , incluyendo los compañeros de la ONCE de la novia.
Queda demostrado: el amor es ciego.
Así , el pobre, ignorando su condición, no entendía como a sus 25 años todavía no se había comido un rosco y más aún siguiendo la "doctrina Maxim" en la que se definía a la mujer como un "animal incapaz de resistirse a los encantos de un macho con un cuerpo como el suyo . Viendo que la suerte no le sonreía decidió que era la hora de tomar las medidas necesarias. Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma.
Para ello nuestro adefesio protagonista acometió el proceso de "metrosexualización" oportuno. Se empezó a dar potes por el careto, hacer yoga (en una sesión casi se parte la esplada) e incluso a salir por las noches en el suburbano a seducir y si sonaba la flauta, trincarse a alguna bella viajera.
Pero el pobre hombre convertido en chulopiscinas siguió sin obtener nada, a parte de tres denuncias por acoso sexual en el metro(que fueron posteriormente desestimadas).Sin embargo, la suerte es caprichosa, y un día en la playa, entre cuerpos danones y yogures caducados, descubrió a la mujer de su vida: Tumbada sobre la arena, piel morena, cabellos rizados y unas gafas de sol a lo mosca que le daban un aire sofisticado y sugerente. Sin dudarlo ni un momento, intuyendo instintivamente una oportunidad que no debía desaprovechar, se acercó ella e inmediatamente conectaron.Tu me das cremita. Yo te doy cremita. Apreta bien el tubo que queda una gotita.
Con este comienzo no se podía esperar otra cosa que no fuera un feliz final. Al año de relación nuestro querido protagonista se casó con su preciosa novia. La boda se celebró por todo alto. Al enlace asistieron numerosos invitados , incluyendo los compañeros de la ONCE de la novia.
Queda demostrado: el amor es ciego.