viernes, 29 de junio de 2007
Soledad e incomunicación
Hace unos días revisando mis bobinas de CDs en una vana búsqueda de encontrar aquello que quería, la suerte quiso que me topara con el título de una película que hizo detenerme y pensar. Lost in traslation.
Para aquellos que no la hayan visto procedo a situarlos. Scarlett Johansonn y Bill Murray interpretan a 2 personas que por motivos dispares se encuentran en Tokio, pero que comparten los mismos problemas: Soledad e incomunicación. Ambos inician una peculiar relación de amistad encontrando el uno en el otro el remedio a su vacío emocional.
Esta peli la vi hace 2 0 3 años, y por lo poco que recordaba no es que me hubiera gustado mucho. No se porqué impulso me decidí a volver a verla y después de eso, tengo que confesar que he cambiado de opinión. Ahora lo entiendo. Lo que me pasaba es que no la entendía. El tiempo le da uno más perspectiva que permite ver mejor las cosas. Sigo siendo algo inmaduro XD, pero lo que creo que es innegable que he ganado en experiencia. En su momento viví una situación similar y he visto a otros vivirlos. Se ve en ese rostro desangelado de aquel que siente en viva carne que no existe, que todos a su alrededor son sordos, mudos y ciegos para con él.
Por suerte, como las buenas pelis XD, tuve afortunadamente un final feliz. Pero no todos corren la misma suerte. Me parece vergonzoso e increíble que en esta presunta sociedad de la información, de exaltación de lo emocional, a pesar de todos los avances hechos en el campo de las telecomunicaciones, seamos en muchos casos unos analfabetos emocionales. Somos capaces de sensibilizarnos por un concursante de operación cantamañamas acomplejado por su peso. Sin embargo, nos mostramos implacables o indiferentes con aquellos que sufren a nuestro alrededor.
No le queda más remedio, de aquellos que la sufren, de hacer tripas corazón. "Todo aquello que no me destruye, me fortalece", dijo Nietzsche y no podía estar más acertado. Con fuerza de voluntad y valor, la suerte acabará por sonreír, y siempre encontraremos en algo o en alguien, el antídoto contra ese mal.
Por eso he tomado esta película como eje de este texto. Porque con ella creo homenajear a aquellos que de cualquier forma me ayudaron y a aquellos que ayude en su momento. Porque con un abrazo en el momento oportuno se puede inundar de ternura un vacío infinito.

Para aquellos que no la hayan visto procedo a situarlos. Scarlett Johansonn y Bill Murray interpretan a 2 personas que por motivos dispares se encuentran en Tokio, pero que comparten los mismos problemas: Soledad e incomunicación. Ambos inician una peculiar relación de amistad encontrando el uno en el otro el remedio a su vacío emocional.
Esta peli la vi hace 2 0 3 años, y por lo poco que recordaba no es que me hubiera gustado mucho. No se porqué impulso me decidí a volver a verla y después de eso, tengo que confesar que he cambiado de opinión. Ahora lo entiendo. Lo que me pasaba es que no la entendía. El tiempo le da uno más perspectiva que permite ver mejor las cosas. Sigo siendo algo inmaduro XD, pero lo que creo que es innegable que he ganado en experiencia. En su momento viví una situación similar y he visto a otros vivirlos. Se ve en ese rostro desangelado de aquel que siente en viva carne que no existe, que todos a su alrededor son sordos, mudos y ciegos para con él.
Por suerte, como las buenas pelis XD, tuve afortunadamente un final feliz. Pero no todos corren la misma suerte. Me parece vergonzoso e increíble que en esta presunta sociedad de la información, de exaltación de lo emocional, a pesar de todos los avances hechos en el campo de las telecomunicaciones, seamos en muchos casos unos analfabetos emocionales. Somos capaces de sensibilizarnos por un concursante de operación cantamañamas acomplejado por su peso. Sin embargo, nos mostramos implacables o indiferentes con aquellos que sufren a nuestro alrededor.
No le queda más remedio, de aquellos que la sufren, de hacer tripas corazón. "Todo aquello que no me destruye, me fortalece", dijo Nietzsche y no podía estar más acertado. Con fuerza de voluntad y valor, la suerte acabará por sonreír, y siempre encontraremos en algo o en alguien, el antídoto contra ese mal.
Por eso he tomado esta película como eje de este texto. Porque con ella creo homenajear a aquellos que de cualquier forma me ayudaron y a aquellos que ayude en su momento. Porque con un abrazo en el momento oportuno se puede inundar de ternura un vacío infinito.
