lunes, 2 de julio de 2007
Escucha, por favor
Me gustaría, ya que he mencionado a House,contar mis reflexiones sobre el que ha sido para mi el mejor capítulo de la 3º temporada: Un día, una habitación.

Para situar a aquellos que no caigan o que no lo hayan visto haré una breve resumen. En este episodio, House se encuentra con una joven paciente que ha sido violada. El simpático doctor, considera que no es ni el especialista, y ni mucho menos la persona adecuada para tratarla. Sin embargo, la chavala no quiere hablar con otra persona que no sea él. House, confundido, no sabe que hacer o decir a una paciente que sólo busca a alguien con quien hablar de trivialidades. Alguien a quien escuchar y que escuche. Ambos se descubren como dos personas atormentadas por algún trauma que no se atreven a compartir. Al final tanto House como su paciente se sinceran y de alguna forma liberan lo que llevan dentro.



Todos tenemos emociones, experiencias y sentimientos que cuesta contar y que no nos atrevemos a mostrársela a cualquiera. Es normal, ya que no concedemos más que a unos pocos la oportunidad de acceder abiertamente lo que pensamos y sentimos. El hacerlo ayuda a nosotros y los que nos rodean a conocernos mejor y por lo tanto a entendernos cuando sea necesario.

Por desgracia, cada vez más escasea la gente dispuesta no sólo a contar lo que siente verdaderamente (no se incluye el esperpento televisivo) , sino la gente verdaderamente dispuesta a escuchar, incluso en nuestro ámbito más próximo . En un mundo occidental cada vez más individualista, satisfecho en su aparentemente perpetuo e inalterable estado de bienestar, la gente anda siempre atareada de alguna forma u otra , sin otra aparente inquietud final que no sea gozar. Es curioso también como los sistemas de telecomunicación han experimentado avances inimaginables hace dos siglos. Sin embargo, las facilidades dadas por los avances técnicos no es que hayan impulsado a los individuos a mejorar cualitativamente el contenido de la comunicación; más bien lo contrario(mirar los sms de móblies). Así no es de extrañar que abunden aquellos no demasiado interesados en problemas ajenos. distraidos en su felicidad y ante semejante perspectivas, aquellos que verdaderamente necesitan hablar se silencien y traten de ostentar una felicidad que no tienen.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que no todo el mundo es igual. Cada uno tiene su carácter, y mientras unos no tienen problema para contar hasta sus más íntimos secretos a todo quisque, otros en cambio no se sienten tan cómodos a la hora de mostrarse a otros y prefieren callar a hablar. Tampoco somos capaces de contárselo a cualquiera, al no confiar de la misma manera en todos. No obstante, a mi juicio creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo para hacernos escuchar y escuchar a los que nos rodean. Incluso nos sorprenderíamos de lo aliviados que nos podamos sentir.

Para terminar, no quiero dejar escapar la oportunidad de destacar que el simple hecho de estar dispuestos a escuchar , es una buen antídoto contra prejuicios, miedos, complejos y todas aquellos obstáculos que impidan ver y entender que pese a las diferencias de sexo, raza, cultura, o credo nos unen sentimientos y emociones humanos comunes.
 
posted by el capitan alalegre at 5:55 | Permalink |


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